| A propósito | plan de sitio | Inicio | Contacto | una palabra |
Adoptamos por costumbre siempre las mismas maneras para abordar las diferentes situaciones encontradas en la vida. Nos preocupamos de consecuencias sólo a partir del momento en que hay un malestar: ¡ cuando un problema surja! ¡ Y generalmente es un problema de salud!
Porque si podemos ocultar cosas sin mostrarlas porque tenemos las riendas de nuestro mental y de nuestras decisiones (gracias a nuestro espíritu conciente); nuestro cuerpo, él (la otra cara de "nosotros" cuya existencia se olvida a menudo) no le sabe ocultarlo para mucho tiempo (debido a nuestro espíritu inconsciente). Y para decirlo, nuestro cuerpo tiene su manera de expresarlo Envíando señales (trastornos físicos por ejemplo) para darnos cuenta que no estamos en coherencia con nosotros mismos y que nuestras acciones, nuestras maniobras y nuestras respuestas frente a los problemas de las situaciones puestas, no corresponden exactamente a la esencia de nuestro ser.
El problema serio o la enfermedad grave vienen recordarnos, a lo largo de nuestra búsqueda para curarnos, que no sólo es necesario "hacer" pensándolo sino también "sentir" lo que se hace.
Nos enteramos de experiencias de otros enfermos curados, que aprender a trabajar en sí, permite no sólo anticipar en problemas eventuales pero nos devuelve una conciencia de lo que estamos en nuestra realidad profunda: itinerario obligado cuando una necesidad de cambio se vuelve inminente porque se sufre en alguna parte.
Personalmente les revelo en estas páginas lo de que yo mismo me enteré e lo que intenté.
El contenido constituye solamente una indicación a partir de la cual se puede desarrollar más
su conocimientos según su motivaciones para abrirse a los métodos del trabajo sobre sí, que son
tan variados como las situaciones de la vida.
| A propósito | plan de sitio | Inicio | Contacto | una palabra |